Carlos Guillermo Domínguez, escritor, periodista y humanista.
En la esencia de Carlos Guillermo Domínguez Hernández convergen la pluma del escritor, la voz del periodista y la magia del comunicador.
Su vida se despliega como un tapiz en el que cada hilo cuenta una historia de pasión por sus tierras, y amor por la comunicación en todas sus formas.

Es considerado por algunos expertos el primer autor en seguir la tradición fundada por Cairasco de Figueroa de homenajear al aborigen canario en la literatura.

Referido como “antecedente imprescindible al que hay que referirse en cualquier estudio que se formule sobre la literatura juvenil en Canarias”, e n palabras de Ángeles Perera Santana, profesora de Didáctica de la Lengua y Literatura Infantil de la ULPGC, “a partir de Domínguez, la creación y edición de este tipo de obras en Canarias ha sido muy variada en temáticas y autores, constituyéndose en todo un movimiento”.

Auténtico polímata, Carlos Guillermo ha desarrollado su acción cultural en los campos de la literatura, el teatro, la televisión, la radio y el servicio público.

A lo largo de su dilatada trayectoria artística, que se extendió durante más de setenta años, ha recibido diferentes premios, galardones y reconocimientos de alcance internacional.

Carlos Guillermo Domínguez Hernández nace en Teror, el 10 de enero de 1925.

Su padre, Rafael Domínguez Escudero, había nacido en Joló, Filipinas donde su abuelo paterno Rafael Domínguez García, general de brigada, estuvo de guarnición.

Nací el 10 de enero de 1925 en Teror, un valle verde, en el corazón de la isla de Gran Canaria. Un trozo de aquella selva de Doramas al que los aborígenes llamaron Aterura.

Donde los rayos de sol se filtran suavemente entre las hojas de los castaños y las agujas de los pinos, creando un delicado encaje de oro y azabache que la brisa transforma en suaves olas al atardecer.

Todo ello me condicionó a lo largo de la vida, pues llevé en mi sangre el salitre atlántico que trae el alisio, el rojo de las tierras de este lugar y los mismos sentimientos que guiaron a lo largo de sus vidas a aquellos hombres que habitaron este entorno.

Vive en Gran Canaria los primeros años de su infancia. Cursa estudios en el Colegio Corazón de María de Las Palmas de Gran Canaria.

También viví en Tafira en una casa frente a la finca de las Magnolias, al final de la Cuesta del Portugués, llamada así por nosotros porque allí, al principio de la cuesta, había una tienda regida por un lusitano.

Todos los días el coche gris de la panadería Morales paraba ante casa para dejar el pan y aquellos palitroques que tanto nos gustaba a toda la familia.

Uno de aquellos días tuve la ocurrencia de subirme y agarrarme a la rueda de repuesto que el vehículo llevaba en la parte trasera. ¡Qué emoción cuando arrancó! Yo gritaba de placer al principio, pero al ver pasar rápidamente los árboles de la finca de las Magnolias, después las casas, el colegio, y no ver nada al frente camino de la tienda de Panchito, quise bajarme, pero la velocidad me lo impedía, hasta que el coche aminoró la marcha y lo hice, pero de qué forma. El impulso me arrastró varios metros sobre la base de mis pantalones y el final de mi espalda, allí donde dicen que ésta pierde su casto nombre.

Luego en casa, mi madre curándome las lastimadas nalgas que recibieron chorros de yodo y mis hermanos y amigos preguntándome por mi aventura con cara de admiración. Y yo aguantando el picor, pero muy satisfecho.

Recuerdo las alegres carreras por Tafira montado en una caña como si de un indómito potro se tratara, corriendo desde Las Magnolias hasta la Cruz del Inglés para llegar a la acequia que pasaba por la pequeña finca y quitarme los zapatos para meter los pies, y a veces algo más, en las frescas aguas que bajaban de las cumbres.

Lanzándome raudo en patineta por la Cuesta del Portugués, o cazando gatos en los “malpeis” que había al final de la cuesta.

O cogiendo fruta en las fincas de los alrededores en unión de mi hermano Rafael, de Tirma y Lolina, Juanito el electricista y Juanito el farmacéutico, para comerla después, al atardecer, sentados en el solar que había cerca del colegio, mientras contábamos cuentos y hablábamos de nuestras ilusiones.

La naturaleza, llena de belleza y calma, me proporcionaba el entorno perfecto para soñar, jugar y crear historias.

En verano íbamos a la playa de Las Canteras donde compartíamos con mis tíos y primos soleadas jornadas. Las horas de juego y los cuentos inventados mezclaban la realidad con un mundo de ilusión y fantasía.

Imaginar es dejar que las sensaciones de aromas, sonidos y sueños se formen ante nosotros dejando que la vista se pierda en horizontes que nos ofrecen fragancias y resonancias que renuevan sensaciones antes sentidas, es dejar que el alma domine todo, que nosotros seamos parte integral de esas sensaciones.

Las horas de juego y los cuentos inventados mezclaban la realidad con un mundo de ilusión y fantasía.

Se traslada a Madrid con su familia en 1934. Viven junto al Paseo del Pintor Rosales, a pocos metros del Parque del Oeste.

Mis recuerdos de infancia son como un tablero de ajedrez: cuadros blancos, cuadros negros, cuadros negros, cuadros blancos…

Esto de los cuadros y de los recuerdos, es algo así como el agua: los blancos son como agua fresca que recorre nuestro cuerpo suavemente, sin sobresaltos, casi sin hacerse notar, dejando una agradable sensación. En cambio, los cuadros negros son como el agua hirviendo que levanta la piel dejando quemaduras que tardan en desaparecer y aun así dejan señales.

En Madrid, continúa sus estudios en el Colegio de los Padres Escolapios.

Por motivos de trabajo de mi padre, Jefe de Administración Civil del Cuerpo Técnico de Telecomunicación, nos trasladamos a Madrid cuando ya había cumplido los nueve años. En ese momento tenía cuatro hermanos, Felo, Tono, Pepe Luis y Marimela. Alfonso Carlos, el pequeño, nacería en Madrid.

Lo que tengo en la memoria de esos inicios en Madrid son dos cosas: el Parque del Oeste y mi árbol, del primero sus flores y el verde césped en el que me encantaba tenderme y sentir su frescor, del segundo, su recio tronco, sus fuertes ramas que sostenían los nidos de los gorriones y que fueron refugio de mis sueños, escondidos allá en lo alto de su copa, más cerca de las estrellas.

Me gustaba una bañera llena de agua, con mucha espuma, sumergirme en ella como en el agua del mar de mis playas canarias y ponerme a soñar sumergido hasta el cuello. Creo que esto hacía Hemingway, poniendo su máquina de escribir y una botella de whisky sobre una tabla. A mi me sobran, tabla, botella y máquina para imaginar mis historias.

Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), vive la contienda y el asedio de Madrid desde los ojos de un niño.

Hay una gran diferencia entre memorias y recuerdos, las memorias son un repaso a un lejano ayer, con fechas y palabras que definen, catalogan y opinan.

Los recuerdos también son pasado, pero con aromas, sentimientos y sonidos, sin fechas, sin planos fijos, sin normas, sin orden.

Un niño no puede escribir sus memorias, no sólo por la edad, su corto tiempo de vida, su escaso bagaje de experiencias y conocimientos, sino por la perspectiva de su entorno, porque para él los días los meses, los instantes, los momentos, el tiempo en general, tienen una dimensión distinta, opuesta, muy diferente a la del hombre maduro que escribe sus memorias, que repasa una vida, rememora hechos y personas y busca fechas entre los entresijos de su mente.

Ese hombre que carga a sus espaldas con toda una vida, su vida, y las huellas que en ella han dejado otras vidas que influyeron en la suya y que, a la vez que escribe, lee lo que escribieron otros, repasa fotografías y enciclopedias para no tener errores de fechas o de nombres.

Los recuerdos del niño son vivos, forman parte de él, se funden fácilmente ese ayer con el hoy y con el mañana, no tienen fechas, sólo sensaciones, impactos de color, olor y sabor, de alegría o de tristeza, de miedo o de esperanza, de lágrimas o risas, pero nunca de fechas.

Si preguntamos a un anciano por aquella contienda que enfrentó a los españoles en una guerra fratricida, que conocemos como Guerra Civil Española, Y que el vivió en una u otra zona, nos citara fechas, nombres y hechos de acuerdo con sus pasiones, sus ideas, de acuerdo con lo que otros escribieron, dando así a sus palabras el color de sus sentimientos impregnados por muchos años vividos, muchas palabras escuchadas y muchos libros leídos.

Pero si le preguntamos a un niño que vivió aquellos penosos años, nos contará cosas que los historiadores y los ideólogos han omitido a lo largo de los años que siguieron.

No hay fechas, casi no hay nombres, sólo las sensaciones y sentimientos de un chaval que escribió un diario en una vieja agenda recogida de una papelera y que ahora, un viejo, lee a través de unos cristales empañados por unas lágrimas transparentes.

Los recuerdos del niño son vivos, forman parte de él, se funden fácilmente ese ayer con el hoy y con el mañana.

En esos años de conflicto, vió como hombres y mujeres buenos fueron represaliados, e incluso asesinados por un bando u otro por diferencias ideológicas.

Fui testigo de los horrores de una guerra, lo que marcó mi vida y mi visión del mundo. Leía a la luz de las velas, juntando la cera que se iba derritiendo para ganar tiempo a la oscuridad. La pasión por la lectura se mantuvo como un faro constante que iluminó mi camino.

Soy eso que se ha llamado “un niño de la guerra”, alguien que empieza a vivir y mira a su alrededor haciendo suyo lo que contempla, viviendo el entorno que lo rodea. De esta forma aprendí a correr bajo los obuses en busca de refugio, asimilé el dolor de ver mi casa derruida por las bombas y la pérdida de todo lo que fue mi hogar.

Aprendí lo que significaba la palabra Hambre, tener hoy como único alimento la cáscara de la naranja que comimos ayer; ver sacar del colegio a golpes al anciano padre Moisés, que me dio tantas clases, y contemplar como lo remataban en la acera; mirar asombrado las llamas de la iglesia cercana a casa y como sacaban de ella las imágenes, ante las que había dejado mis oraciones infantiles, que eran arrastradas por hombres y mujeres furiosos calle arriba entre gritos y burlas.

Leía a la luz de las velas, juntando la cera que se iba derritiendo para ganar tiempo a la oscuridad. La pasión por la lectura se mantuvo como un faro constante que iluminó mi camino.

Su casa fue bombardeada por lo que se trasladan a la calle Goya.

Los recuerdos que tengo de nuestra casa de Arguelles y la precipitada salida de la misma son muy confusos. ¿Por qué abandonamos aquella casa junto al Parque del Oeste? ¿Nos obligaron las autoridades por considerar aquel lugar zona de guerra? ¿Fueron mis padres los que lo decidieron para alejarnos de un lugar peligroso? La verdad es que no lo sé. Como tampoco conservo el recuerdo de cómo salimos de allí, como se dice, con lo puesto, hasta llegar a la casa de la calle Goya.

Junto con su padre, su hermano mayor, y la ayuda de un carro tirado por un pequeño burro, tuvieron que remover escombros para rescatar las pocas pertenencias que sobrevivieron.

Un día, cuando almorzábamos, mi padre comentó que al día siguiente iría a nuestra antigua casa en el barrio de Argüelles, a recoger cosas antes de que se perdieran o fueran robadas. Para ello había contratado un carro tirado por un burrillo para ir a recogerlos. Le acompañamos mi hermano mayor y yo.

El carro no era muy grande, pero casi no me fijé en él, fue el burrillo el que llamó mi atención. Era como el Platero de aquellos versos de Juan Ramón Jiménez que había leído en un libro de la colección Calleja: … “es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro”.

El camino era largo desde la calle Goya hasta nuestra antigua casa, pero mi padre lo alargó más tomando por itinerarios complicados.

Al fin llegamos ante nuestro antiguo hogar. ¿Habéis visto una casa de muñecas, esas que no tienen fachada y se ven todas las habitaciones? Pues así estaba el edificio en su totalidad. Se mantenía firme en sus cimientos, pero su frontis había desaparecido por completo.

Estuvimos un buen rato contemplándolo incrédulos hasta que mi padre nos puso en marcha

El carro no era muy grande, pero casi no me fijé en él, fue el burrillo el que llamó mi atención

Acercarse al frente de guerra, escuchar las detonaciones de los obuses y la sensación de desolación de la casa que hasta poco antes había sido su hogar, le marcaron profundamente.

Nuestra vivienda estaba en un piso alto, creo que el tercero o cuarto y el ascensor, como es lógico, no funcionaba, así es que ¡escaleras arriba!

Aquí las sensaciones que sentí en aquellos momentos se funden con las notas que escribí en mi libreta.

¿Cómo explicar lo que sentí al bajar las escaleras con un bulto de ropa de mi madre percibiendo el olor a su perfume? O ver a mi padre sentado en su mesa sobre la que estaban sus papeles que, a su vez estaban cubiertos de polvo y cascotes, con lágrimas de impotencia en sus azules ojos. O cruzarme en la escalera con mi hermano Felo, cargado con libros que mi madre quería y, sobre ellos, su querido tren eléctrico, apelmazados locomotora, vagones y railes.

Encontramos los potentes prismáticos con los que mi madre nos vigilaba desde casa cuando jugábamos mis hermanos y yo en el Parque del Oeste y nos decía: junto al árbol de Carlos que así os veo bien.

Mi árbol ¡Cuánto me acordaba de él!

Cuando me llegó el turno de usar los gemelos, desde la azotea de nuestro edificio, las escenas que contemplé acompañaron mis sueños durante muchos años: esqueletos de edificios, árboles desgajados, fango y trincheras que se alargaban como serpientes de escamas de lodo. Fulgor de explosiones y de plateado metal que rivalizaban con el centelleo de las aguas del Manzanares.

Busqué mi árbol durante un buen rato, pero todo fue inútil, aquellos esqueletos arbóreos no eran mi árbol, mi querido y frondoso árbol junto al que tanto había soñado.

Cuando mi padre me indicó que bajase de la azotea y esperase junto al carro su llegada y la de mi hermano, entré en la casa, atravesé el pasillo, el despacho, el comedor y llegué al cuarto de baño que estaba lleno de escombros desprendidos del techo.

Quise lavarme las manos, pero de los sucios grifos no brotó una sola gota, entonces me limpié las manos con las polvorientas toallas mientras miraba la repisa donde estaban los frascos de colonia de mi madre, caídos unos, rotos la mayoría, pero al aproximarme a ellos aún pude percibir el olor familiar que tanto me gustaba sentir cuando mi madre estaba cerca.

Un frasco pequeño aún estaba entero, me lo metí en el bolsillo donde tropezó con un papel arrugado donde estaban anotadas las peticiones de mis hermanos pequeños: la muñeca de Marimela; el estuche de lápices de colores de Tono y el coche de bomberos de Pepe Luís. Revolví por toda la casa hasta encontrarlo todo y, al salir, me encontré con mi padre que bajaba por la escalera cargado de cosas.

Al llegar, mi padre descargó lo que traía y volvió a su subir presuroso. Yo dejé los encargos de mis hermanos bien colocados y después me senté en el carro para descansar un poco.

Mirando a todos lados, aburrido y curioso, descubrí al final de la calle unos árboles y me acordé del mío, de mi árbol y sin pensarlo ni mucho ni poco corrí hacia ellos.

Al llegar junto a los árboles que habían llamado mi atención, pensé que ya me encontraba muy cerca de donde estaba mi árbol. Así que marché decidido hacia el parque y me adentré en él.

Me ensucie de barro y me rasgue la blusa al pasar entre los árboles rotos, esqueléticos, en busca del mío hasta que al fin lo encontré.

Mantenía hiniesta su copa, y aquella gruesa rama a la que me subía estaba rota, colgaba con sus hojas secas y amarillentas, como un brazo que intentaba apoyarse en la tierra.

No sé si lloré, lo que si hice fue abrazarme a su troco, como tantas veces había hecho, y volví a sentir la misma sensación de energía que me penetraba hasta lo más hondo al rozar mi piel con su rugoso tronco. Y fue quizá esta energía la que me impulso a trepar, como había hecho muchas veces anteriormente, hasta su verde copa, pero en ella ya no había nidos ni pájaros, pero si pude ver desde la altura el paisaje del parque que no era el mismo que recordaba: verde, coloreado de flores cuyo aroma llevaba el viento junto al lejano rumor del rio. Ahora era un remedo de lo que había visto desde la azotea con los gemelos, pero con zoom, aumentado hasta convertirlo en una horrible pesadilla.

Al llegar junto a los árboles que habían llamado mi atención, pensé que ya me encontraba muy cerca de donde estaba mi árbol.

En la calle Goya comienzan una nueva vida.

Nos mudamos a la calle Goya 62, primero a la planta baja y después al cuarto izquierdo.

Mantengo, clara y nítida, la entrada en aquella oficina que fue un despacho de abogados.

Mi padre era administrador de la casa de Goya 62, y aprovechó aquella oficina, que estaba vacía no sé por qué causa, para buscar refugio en ella, alejados del frente de batalla y a la espera de que se desocupara un piso en la cuarta planta que era el que él pensaba para nosotros, lo que ocurrió tiempo después.

Eran varias habitaciones, había mesas y librerías llenas de legajos, aparte de una serie de camas turcas perfectamente distribuidas, que eran prueba fehaciente de que mi padre había preparado la acogida con antelación.

De acuerdo en que no era el lugar admirable para una familia, pero al estar todos allí, seguros, lo convertía en un auténtico hogar, y para nosotros, los chicos, en una aventura maravillosa. ¡Había tantas cosas que curiosear! Y en una de esas investigaciones encontré mi libreta, y lápices en abundancia. ¿Qué más podía desear para poner mis ideas en el papel? Todo era perfecto. Un sueño hecho realidad.

Y, como todo llega, un inolvidable día nuestros padres nos comunicaron que el deseado piso había quedado vacante y ya podíamos irnos a vivir a él.

Nos trasladamos, felices, a la nueva vivienda que fue nuestro hogar hasta el final de la guerra.

Mi madre distribuyó las habitaciones, la casa era amplia, y hasta tuvimos un cuarto de juego, al que mis padres llamaban “la leonera”, porque siempre estaba revuelto y desordenado, pero que para nosotros era el lugar ideal donde pasar aquellos días, ya que el salir a la calle a jugar era un problema.

La comida diaria se convierte en el primer problema.

En aquellos días la comida diaria era el primer problema, los otros: bombardeos, registros, balas perdidas y peligros en la calle, ocupaban un segundo lugar.

Mi familia subsistió gracias al valor de mi padre, a sus salidas por aquel Madrid revuelto.

Fue un día de sol, uno de esos días en los que el astro rey derrite el asfalto de las calles madrileñas y en la que los chicos de entonces nos gustaban, apretón tras apretón, dejar en ellas las huellas de nuestros zapatos. Mi padre decidió hacer una visita a su amigo Mariano y nos llevó con él a mi hermano Rafael y a mí.

Era un hombre amable y simpático, se apellidaba Benlliure, durante un tiempo nos dio clases a mi hermano y a mí de escultura; pero lo que hace al caso es que aprendimos a hacer maquetas de aviones de madera, concretamente de los cazas republicanos llamados “ratas”, lo cual fue el principio de un negocio que Felo, mi hermano Rafael, y yo montamos.

Hacíamos aquellas maquetas, las pintábamos y después las vendíamos a unos hombres que tenían un puesto de venta de toda clase de cosas, en la esquina de la calle Goya con Torrijos, hoy Conde Peñalver.

Después íbamos a comprar “palulus” para, finalmente, en la intersección de Torrijos y Alcalá, ir al puesto de libros, usados, menos usados y casi nuevos. Allí conocí a Julio Verne, a Dumas, Stevenson, Salgari, Frank Salaughter …Que luego me acompañaban días y noches haciéndome conocer otros mundos donde no había guerras, ni odios: donde se comía todos los días, donde hombres de distintas razas y credos convivían y trabajaban juntos.

Más tarde, en casa, repartíamos el “palulus” entre los hermanos pequeños. Era una de las pocas cosas que podían comprarse en el Madrid de la guerra, no alimentaba, pero calmaba el hambre, ponía la boca amarilla y dolor en las mandíbulas de tanto masca.

Más tarde, en casa, repartíamos el “palulus” entre los hermanos pequeños

La lectura siempre ha ocupado un lugar destacado en mi vida.

En casa, junto a mi familia, nos sumergíamos en la lectura y el debate sobre obras, personajes y territorios, creando en nuestras mentes universos ricos y vibrantes. Cada conversación sobre los libros que leíamos, cada discusión sobre las historias que imaginábamos moldeó mi visión del mundo y mi comprensión de la narrativa.

Julio Verne, Alejandro Dumas, James Oliver Curwood… y tantos otros vinieron a hacernos compañía en la “leonera”. Recuerdo lo leído y vivido con Kazan, perro lobo, de James Oliver o Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne, y no digamos de Los tres mosqueteros, de Dumas. ¡Cuántos días maravillosos leyendo y mascando palulú!

El caso es que de leerlos pasamos a interpretarlos con todo lujo de detalles. Para interpretar, nuestra obra favorita fue siempre Los Tres Mosqueteros. Cada uno hacía siempre el mismo papel: Felo el de Artagnan, Tono el de Aramis, Pepe Luis el de Porthos y yo el de Athos. Si cierro los ojos y recuerdo, no veo la “leonera” revuelta, ni espadas de madera y capas de papel, y si el palacio de Versalles, brillantes espadas de acero y capas azules con la flor de lis.

El conflicto interrumpe en 1936 sus estudios y el de sus cuatro hermanos.

Para los chicos de aquella época, no había colegios, leer en la bien surtida biblioteca de casa y asistir a las clases que nos daba mi madre, a la que poco a poco se fueron uniendo niños y niñas que vivían en el edificio y habían sido evacuados por la guerra, así como las reuniones y los comentarios junto a los libros eran de las pocas cosas que se podían hacer con relativa seguridad.

Tengo que reconocer que siempre he sido un investigador nato. Nada me gusta más que jugar con las palabras y los números: leer al revés, sumar las matrículas de los coches, inventar palabras nuevas, pero eso no es nada peligroso, al contrario.

Ahora bien, otra cosa que me encanta es desarmar objetos, lo hacía desde pequeñajo, investigar por qué funcionan y para qué sirve cada pieza, y esto si suele ser peligroso, según opinan mis mayores, porque muchas veces, a la hora de volverlo a armar, me sobran algunas piezas; pero el caso es que generalmente el artefacto funciona como antes pese a las partes sobrantes.

En aquellos días de la guerra la mayor parte del tiempo lo pasábamos en casa, el salir a la calle estaba muy limitado para evitar encuentros desagradables, por eso, aparte de las lecciones de mi madre y la lectura e interpretación de novelas que hacíamos en la “leonera”, el resto del tiempo lo invertíamos cada cual a su gusto y el mío, claro es, era la investigación.

En uno de esos días entre en el cuarto de los trastos, donde se amontonaba cosas rescatadas de nuestra antigua casa. Me emocioné acariciando los patines que ahora no podía usar, pues cuando lo intenté en el pasillo, después de los gritos de consternación, vino la prohibición de usarlos en tal lugar.

Después de trastear un rato me encontré las pesas del viejo reloj. Eran grandes, de un brillante dorado y de un peso increíble. ¿Qué tenían dentro? Eso para mí era un auténtico desafío. Ni corto ni perezoso me agencié un destornillador y demás herramientas y me dispuse a investigar el interior de las dichosas pesas. Pasé unos momentos felices quitando tornillos, desenroscando arandelas y demás hasta lograr ver su contenido: ¡Eran perdigones! ¡Una cantidad increíble de redondos perdigones!

Llamé a mi hermanos y momentos después las pesas estaban completamente vacías y muy limpias, usamos “sidol” en cantidad, y armadas de nuevo a su original estado, pero en una caja de madera estaba la prueba de su enorme peso: una cantidad ingente de plateados y menudos perdigones de acero.

Tengo que reconocer que siempre he sido un investigador nato

De su primera comunión guarda un recuerdo especial.

Un día mis padres me dijeron que me tenía que preparar para recibir la primera comunión.

Me llené de estupor, ya que cuando alguna vez se habló de ello en casa siempre se había dicho: “cuando esta situación terminé”. Y ahora, en aquella guerra que parecía no acabar nunca, se iba a realizar aquel sueño.

En los días que siguieron mi madre me dio un libro de nacarada portada, que creo era de su primera comunión, para que lo leyera. También, por aquellas fechas, llegaron a mis manos obras de Rabindranath Tagore y otros autores. A esto seguían charlas sobre lo que yo había asimilado de aquellas lecturas: el amor, el respeto, la justicia, la comprensión, el amor, el perdón, la fe…

En mi vida, siempre he encontrado maestros inesperados, personas cuyos gestos y acciones han dejado una huella imborrable en mi forma de ver el mundo.

Aún recuerdo a aquel miliciano que el día de mi comunión y tras un aviso sobre la presencia de numerosas personas en nuestra casa, no nos delató. Se llevó la mirada de agradecimiento de todos y mi sonrisa.

Aquel cruce de miradas permanecerá siempre en mi memoria, como un instante suspendido en el tiempo. Me pregunto qué habrá sido de aquel hombre, cuál fue su historia antes y después de ese día en que nuestros caminos se cruzaron. ¿Qué experiencias cargaban en sus ojos? ¿Qué sueños o pérdidas guardaba en su silencio? Su gesto, tan simple y profundo, quedó conmigo, pero su vida sigue siendo un misterio. Solo sé que, en ese breve encuentro, me dejó una enseñanza que no olvidé.

Aunque sus pasos se perdieron en el tiempo, su legado permaneció. Ese hombre me dió una lección inolvidable que, sin saberlo, formó parte esencial de mi ser: me enseñó que las barreras que los hombres crean —raza, religión, banderas— no son nada frente a quien antepone la comprensión y el amor. Desde entonces, esa enseñanza ha sido un pilar fundamental en mi vida y mi manera de entender al otro.

Su padre sufrió varios arrestos, tanto por milicias afines a la República como por el régimen franquista tras finalizar la guerra.

Mi padre me enseñó muchos valores que he tenido presentes a lo largo de mi vida. Las experiencias de la paz, el conocimiento de los que fueron contrarios, formaron parte de mis convicciones más profundas.

Los recuerdos de las tabletas de chocolate, el cuartel de la montaña, su cazadora y el revolver del 38, la leche de la granja Poch, quedaron grabados para siempre en mi memoria.

El 22 de febrero de 1941 nace su hermano pequeño Alfonso Carlos.

Carlos Guillermo financia sus estudios colaborando en la academia a la que asiste.

Llegaba temprano, mucho antes de que el bullicio de los compañeros rompiera el silencio de las clases. El aula, aún vacía, parecía un espacio de posibilidades, un lienzo en blanco. Comenzaba organizando cada mesa, asegurándome de que todo estuviera en su lugar, como si con ese gesto tratara de ordenar también los pensamientos y el aprendizaje que allí se generaría. Luego, preparaba el material, libros, cuadernos y pizarras, con la misma dedicación que un artesano afila sus herramientas.

Lentamente, iba llenando los pequeños tinteros, uno por uno, como si en cada gota de tinta se concentraran todas las palabras, historias y conocimientos que se escribirían en las páginas aún vírgenes. Colocaba cada tintero en su pupitre, imaginando a los compañeros sumergidos en sus tareas, aprendiendo a trazar las primeras letras y fórmulas sobre literatura, historia o matemáticas, a hacer suyos los mundos que les esperaban entre las líneas. Era un ritual silencioso, casi meditativo, pero en esos pequeños actos de preparación sentía que estaba contribuyendo al crecimiento de cada uno de ellos.

Lentamente, iba llenando los pequeños tinteros.

Tiene oportunidad de viajar a Gran Canaria donde se reúne con sus primos.

En el marco de la realidad existente, viaja y realiza diversas actividades que le proporcionan nuevas experiencias.

En estos años vuelvo a tener contacto con la naturaleza, a compartir bonitos momentos con familiares y con nuevos amigos, a contemplar el cielo y los valles desde las cimas de las montañas que, tras largos caminos, alcanzábamos.

Recuerdo los vuelos sin motor en el Pirineo y las historias que imaginaba cuando, entre las nubes, divisaba construcciones que convertía en castillos habitados por personajes que me contaban nuevas historias y experiencias.

Para ayudar económicamente a su familia, oposita a una plaza en el Cuerpo de Telégrafos, pero por no alcanzar la edad reglamentaria no puede tomar posesión de la plaza ganada.

Posteriormente, se presenta simultáneamente a dos oposiciones de banca que supera, optando por la del Banco Hispano Americano.

Lo destinan a Málaga, donde se establece.

Mis recuerdos de la juventud se entrelazan con mi experiencia en Málaga, una ciudad que dejó una profunda impresión en mí. Los olores característicos del mar y los mercados, las conversaciones con hombres y mujeres de las afueras de la ciudad, y las historias de lucha y esfuerzo que escuchaba, contribuyeron a forjar una visión de la vida llena de matices y colores.

Las vivencias de mi niñez, y la influencia de las personas y los lugares que conocí, fueron los cimientos sobre los cuales construí mi identidad como escritor, entrelazando recuerdos, luchas y sueños en cada página que escribí.

Posteriormente se le une su familia. Permanecerán en la ciudad cuatro años.

Mi madre, Ketty, siempre apoyó mi vocación literaria, ayudándome a afrontar los retos y los momentos difíciles a los que tuve que enfrentarme.

Fuera de su horario laboral en el Banco Hispano Americano, donde se capacita para Jefe de departamento, crea una pequeña empresa de ordenanza y botones situada en la Calle Larios, que combina con su trabajo en el banco donde presta sus servicios en la Inspección Regional.

En 1949, con 24 años, regresé definitivamente a Gran Canaria a bordo del Viera y Clavijo, uno de esos correillos de vapor que, a lo largo de los años, habían transportado a miles de personas y mercancías entre las islas Canarias, África, el Mediterráneo, el Atlántico y el norte de España.

Al acercarnos al puerto de Las Palmas, el corazón de mi tierra, la silueta de Gran Canaria comenzó a hacerse visible en el horizonte. La vista de sus montañas verdes y su costa recortada, abrazada por el mar azul profundo, me llenó de una emoción indescriptible. La familiaridad del paisaje, las suaves colinas y el puerto bullicioso me hicieron sentir que finalmente volvía a casa.

Mi tierra, con su mezcla de historia y belleza natural, me esperaba con los brazos abiertos, lista para recibir de nuevo a aquel que la había añorado desde lejos.

Comienza a trabajar en la Central del Banco Hispano Americano de Las Palmas de Gran Canaria.

Su madre, Ketty, tiene una numerosa familia en Gran Canaria.

Su prima, Merche, se convertirá en su compañera el resto de su vida.

A los pocos meses de mi llegada, el 1 de enero de 1950, mi prima Merche y yo comenzamos a recorrer la vida juntos. Ella llenó mi vida de magia y amor. Ha sido la luminaria de un camino que se funde con la eternidad.

En 1951, pide la excedencia en el banco para dedicarse plenamente a la literatura.

Reuní fondos para comprar libros americanos y conocer en profundidad la temática que en esos momentos me podía abrir puertas en mi andadura literaria, las novelas del oeste.

Presenté a concurso novelas “western” bajo el pseudónimo "Charles", que derivan de "Carlos", y "Domher", una fusión de mi apellido Domínguez Hernández, ya que mi nombre era “poco comercial”:

Después de numerosos intentos en los que mis escritos eran rechazados por diferentes motivos, finalmente conseguí que la Editorial Bruguera editara en 1952 mi obra “Winchester Joe”. Fue un hito en mi carrera, marcando el comienzo de un nuevo capítulo en mi vida como escritor, donde la pasión por contar historias abrió las puertas a nuevas oportunidades y experiencias en mi vida.

Presenté a concurso novelas “western” bajo el pseudónimo "Charles"

A principios de los años 50, crea la Agencia de Publicidad "Eje", el periódico deportivo "Roque Nublo", el periódico "Antena" en la isla de Lanzarote y la revista "Avance del Espectáculo" cuyo primer ejemplar ve la luz el día 13 de agosto de 1952.

Las oficinas en las que trabajo están situadas en el primer piso de la Plaza San Bernardo nº10 de las Palmas de Gran Canaria, propiedad de mis tíos, y futuros suegros, Antonio y Enriqueta, propietarios del edificio en cuya planta baja tenían un conocido estudio fotográfico.

Se integra como redactor en la recién creada emisora Radio Atlántico (1954) llegando a ocupar el cargo de Jefe de Emisiones y Estudios. Crea diferentes espacios para adultos como “Panorama de actualidad”, “Todo es según el color”, “Estampas de ayer”, “La Ronda”, “La pareja feliz”. En algunas ocasiones, tras el micrófono, da voz a sus personajes

Desde mi llegada a Gran Canaria desempeñé diferentes trabajos sin dejar de leer, aprender y crear historias. Fui hombre de radio, guionista, productor de programas infantiles de televisión y dramaturgo.

Durante esta etapa, Carlos Guillermo continuó con la creación artística pensada para el público infantil.

Mi labor más preciada es la dedicada a la infancia, a programas infantiles y obras radiofónicas para los pequeños

El 20 de mayo de 1956 se casa con Mercedes Hernández Martín.

Mis suegros, Enriqueta y Antonio, que viven en el segundo piso, nos ceden una parte del primer piso de su casa de la Plaza San Bernardo. En ellos, mi familia ha tenido un apoyo incondicional a lo largo de sus vidas. Siempre estaban ahí, dándonos cariño y ayudándonos en lo que estaba de su mano.

Su luna de miel la pasan en Teror

En 1956 ingresa en la Sociedad General de Autores de España.

En julio de 1956 gana el Primer Premio Nacional de Teatro para la Infancia y la Juventud del Ministerio de Información y Turismo, y la Dirección General de Cinematografía y Teatro, con la obra “El duendecillo Pif-Paf”.

“El duendecillo Pif-Paf” se estrena en el Teatro Goya de Madrid el 28 de diciembre de 1958.

Le siguen "Pif-Paf en el reino de la Bruja Topete", Teatro Goya, Madrid, el 8 de febrero de1959, y “Pif-Paf y los Talismanes”, Teatro Pérez Galdós, Las Palmas de Gran Canaria, 1960.

La Compañía Gramófono Odeón le edita varios cuentos narrados por José Mª Ovies y música de J. Casas Augé: “El enanito Tip”, "El gorrión que no quiso estudiar" (1956), "El Espantapájaros", “El soldadito feo”, “El rey del mar” (1957) y “Tripucho” (1958) todos ellos en discos de vinilo de 45rpm.

En un rincón escondido del inmenso universo de la imaginación, hay un lugar mágico donde cada uno de nosotros, también los escritores, creamos personajes fascinantes. Estos personajes no son simples figuras de papel ni marionetas sin vida; son hijos de un espíritu creativo que les da aliento y personalidad. Cada uno de ellos lleva consigo una chispa de los valores y principios que los inspiraron, como si fueran pequeños guardianes de sabiduría y coraje.

Desde los tiempos más antiguos, los narradores y creadores han dado vida a estos personajes para enseñarnos lecciones importantes, mostrándonos el camino hacia la valentía, la amistad, la justicia o la bondad.

Así, en cada cuento, obra de teatro o relato de radio, encontramos héroes y heroínas, aventureros y sabios, personas como tú y como yo en el que cada uno guarda una misión especial: guiarnos a través de sus hazañas y desafíos, y reflejar los valores que consideramos más preciados.

Desde muy jóven me ha apasionado ser un creador de historias, de dar vida a personajes que he querido transmitan valores que nos ayudan a ser mejores.

Desde los tiempos más antiguos, los narradores y creadores han dado vida a estos personajes

Redacta más de un millar de guiones en estos años.

En 1957 nace su primera hija, Mary Paz.

En 1957, recibimos con enorme felicidad a nuestra primera hija, Mary Paz. Su llegada marca el inicio de una nueva etapa llena de responsabilidad y vida

En ese año, 1957, produce una serie de espacios semanales para la audición titulada “Arco Iris”, que está en antena varios años, programa sustituido por “Carrusel Infantil” que igualmente continúa en el aire varias temporadas.

Carlos Guillermo se centra en los más jóvenes destacando guiones radiofónicos como “Gotas de ciencia”, “Fue como tú”, “Fútbol cultural”, “¿Cómo le llamarías tú?”, “Cohete X-21” y “Base de lanzamiento”.

En enero de 1959 nace su segunda hija, Mercedes.

En 1959, nace nuestra segunda hija, Mercedes que nos trajo nuevos retos y alegrías. Con nuestras dos hijas, nuestro hogar se llenó de color, bullicio, nuevos horizontes e ilusiones.

En 1959 funda en Las Palmas de Gran Canaria la Agrupación Juvenil Albor, que durante varios años estrena obras suyas en el Teatro Pérez Galdós de la ciudad.

Con la Agrupación Juvenil Albor realizamos una amplia labor teatral, poniendo en escena un extenso repertorio de obras que generalmente estrenábamos en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria, actuando regularmente en las Fiestas de Primavera, con el patrocinio Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Recorremos diversos lugares de la geografía canaria.

Ensayábamos en el estudio fotográfico que mis suegros tenían en la calle San Bernardo y que ponían a nuestra disposición en el horario que permanecía cerrado.

El 12 de octubre de 1959 recibe el Premio Internacional de Narraciones del Instituto de Cultura Hispánica y la Asociación de Escritoras Españolas por su narración corta “El borracho”.

El 17 de abril de 1960, La Agrupación Juvenil Albor estrena en el Teatro Pérez Galdós “El duendecillo Pif-Paf”.

Los decorados de las obras de teatro que ponen en escena los realizan Rafaely y Ulises.

Los decorados realizados por Rafaely y Ulises son obras de arte.

Los perdimos al confiar en Társila Criado, quien nos los pidió para llevar nuestras obras de teatro, con su compañía, a América. Nunca más supimos de los decorados, ni de Társila Criado, ni de América.

Desde el 17 de agosto de 1960 participa intensamente en la “Revista Hablada Palabras”, dirigida por Ramón Mariño Mirazo.

Con la “Revista Hablada Palabras” intervengo en salas de conferencias, pasando por talleres y llegando a los más alejados pueblos de la provincia impartiendo multitud de conferencias sobre literatura infantil y juvenil resaltando los temas de historia y costumbres de Canarias.

El 6 de enero de 1961, la Agrupación Juvenil Albor escenifica, en el Teatro Pérez Galdós, “Pif-Paf y los talismanes”.

El 12 de mayo de 1961, “Pif-Paf en el reino de la bruja Topete”.

En las Fiestas de Primavera de 1962, la Agrupación Juvenil Albor representa “El Alcalde de Villarejo”.

El 15 de julio del mismo año actúa en la Villa de Santa Brígida de Gran Canaria.

En 1962, Carlos Guillermo se incorpora a la jefatura de redacción de Publicanarias en la que sigue creando y dirigiendo programas radiofónicos figurando en el “Directorio de la profesión publicitaria de España” en 1964.

En marzo de 1963 se le concede la Antena de Plata de Radiodifusión.

En 1963 nace su hijo Carlos Guillermo.

En 1963, llega nuestro tercer hijo, Carlos Guillermo, que colma a nuestra familia de la ternura que desprende su corazón. Ver a nuestros tres crecer juntos, jugar y compartir sus sueños, se convirtió en una fuente constante de inspiración para mí.

En sus risas, abrazos, en sus juegos, encontraba personajes y situaciones que se colaban en mis relatos, dejando una marca imborrable tanto en mi corazón como en mi obra, creando un legado que siempre nos unirá.

Su familia continúa creciendo.

En 1963, llega nuestro tercer hijo, Carlos Guillermo, que colma a nuestra familia de la ternura que desprende su corazón. Ver a nuestros tres crecer juntos, jugar y compartir sus sueños, se convirtió en una fuente constante de inspiración para mí.

Mis padres ven orgullosos como sus hijos, que años atrás regresaron con ellos a Canarias, aumentan la familia con sus parejas y nietos.

Durante las Fiestas de Primavera de 1963, su obra “Pif-Paf y los talismanes” vuelve a los escenarios del Teatro Pérez Galdós, retransmitida en directo por Radio Atlántico los días 17,18 y 19 de mayo.

En 1963 tengo la oportunidad de incorporarme a la Comisión de Publicaciones Infantiles y Juveniles del Ministerio de Información y Turismo en Madrid y colaborar con Televisión Española, en prensa y radio. Aunque a Merche le atraía la idea de trasladarnos a vivir a Madrid, finalmente decidimos quedarnos en Canarias con nuestros hijos, donde estaba mi familia, y continuar trabajando desde nuestra tierra.

Son finalistas del Concurso Nacional de Narraciones Infantiles convocado por el Ministerio de Información y Turismo en 1964 sus cuentos “La venganza de Jaime”, “San Guromindo”, “Los Gitanos”, “El Conquistador” y “Pascual”.

Crea los suplementos juveniles “Chicos” del Diario de Las Palmas (1964-1969; 1981-1982) y “Guanchito” del periódico La Provincia (1966).

Con “Chicos” alcanza, en 1964, el Primer Premio Nacional de Suplementos Infantiles en Prensa de Adultos de la Dirección General de Prensa y de la Comisión de Publicaciones Infantiles y Juveniles del Ministerio de Información y Turismo.

Crea guiones y espacios para el canal nacional de TVE como el concurso “Escuadrilla” (1965).

En Canarias forma parte del pionero colectivo de Televisión Española, que empieza su andadura el 10 de febrero de 1964 en la Casa del Marino de la capital grancanaria.

En 1967 Editora Nacional publica siete de sus cuentos en un tomo bajo el título del relato principal, “Garapiña”, cuentos que fueron finalistas en el Concurso Nacional de Narraciones Infantiles, convocado por el Ministerio de Información y Turismo en el año 1964.

Garapiña se lo dediqué a mis hijos, María de la Paz, María de las Mercedes y Carlos Guillermo, que un día lloraron al leer aquel cuento del hombre de nieve que se derritió al llegar el verano. Para ellos, y para todos los niños que sintieron la misma pena, nació Garapiña, el monigote de nieve que no se derretirá, como espero que no se derrita tampoco en ellos la ilusión que él representa.

Se le concede la “Medalla de Plata” (1967) y en junio de 1968 “El Quijote de Plata” de la Organización Sindical.

En el año 1968 funda el Club Juvenil Ardilla para la Caja Insular de Ahorros de Gran Canaria e implanta en el suplemento “Chicos” del Diario de Las Palmas el "Gran Concurso de Felicitaciones Navideñas” que años después se transforma en “Concurso de Tarjetas de Navidad” con la participación de los escolares de los centros educativos canarios.

Asiste en Barcelona al curso especial para la obtención del Título de especialista en prensa infantil y juvenil, de la Escuela Oficial de Periodismo, obteniendo la calificación de Sobresaliente, siendo el nº1 de esta IV Promoción.

Uno de los profesores es Jesús María Vázquez que apoyará en estos años mi labor literaria.

En diciembre de 1968 es coautor del guion del documental “Navidades al Sol”. Navidades al Sol que formaba parte de una serie concebida por TVEC para promocionar el turismo en España.

Participa en la II Campaña Nacional de Teatro Infantil con su comedia en tres actos “Punky el payaso”, estrenada en el Teatro Pérez Galdós el 5 de noviembre de 1969.

El Programa “Mis amigos” se realiza en la isla de La Gomera con motivo de la primera retransmisión televisiva de Televisión Española en Canarias (TVEC) emitida en directo el 16 de septiembre de 1968 y producida desde las Islas, para Archipiélago, con motivo de las Fiestas Colombinas y el paso de la antorcha olímpica de los XIX Juegos de México.

Entre finales de los años 60 y principio de los 70, llevo a cabo una dilatada labor, dirigida a los niños y jóvenes de mi tierra, con un programa regular titulado “Mis Amigos”, con Fato, Morrongo y Minu, alrededor de los cuales giraba una divertida acción dramática.

Para la programación insular de TVE se emiten “Mis amigos” (1968-1972), “Panorama de actualidad” (1969-1972), “Dios y hombre” (1969).

”Mis amigos” era un programa de una hora de duración, basado en las aventuras de tres personajes: Fato, Morrongo y Minu que alcanzaron una gran popularidad entre el público infantil de todo el archipiélago y que fueron galardonados por Televisión Española en Canarias

“Mis amigos” tiene un significado muy especial para mí ya que mi hija Mary Paz representaba al gato Morrongo. Más tarde, se incorporaría mi hija Mercedes en el papel del ratoncito Minu. Tony Puga interpretaba al payaso Fato.

Mis amigos”, que se emite en directo, se realiza en diversos lugares de las islas: Teatro Pérez Galdós, Parque de San Telmo y Plaza de Santa Ana en Las Palmas de Gran Canaria, así como en Teror y Telde; Teatro Guimerá, Círculo 12 de enero, Parque García Sanabria y Clínica San Juan de Dios en Santa Cruz de Tenerife y en el Parque de San Francisco del Puerto de la Cruz; en La Gomera y finalmente también desde la de Santo Domingo en la isla de La Palma con motivo de las Fiestas Lustrales de 1970.

A partir del año 1969, sin medios para poder dedicarse exclusivamente a su labor literaria, ha de renunciar parcialmente a ello y comienza a trabajar en la Caja insular de Ahorros donde se le encomienda la puesta en marcha del servicio de reprografía cuya dirección ostenta hasta pasar a dirigir, a finales de 1973, y durante varios años, el Club Juvenil Ardilla.

En mi trabajo en La Caja de Canarias, y en la medida que puedo, pongo el acento en la labor con los niños y jóvenes, en potenciar la lectura infantil, los concursos de cuentos, redacciones, creaciones artísticas y actividades que fomenten valores que les motiven en la construcción de un mundo mejor; y con la sociedad a la que siempre entregué lo mejor de mí mismo.

A comienzo de la década de los 70, se le incluye en el Diccionario Biográfico Español Contemporáneo, (Tomo I, pág. 532), editado por el Círculo de Amigos de la Historia.

Cree a Fato, Morrongo, Minu, al Alcalde de Villarejo, a la Bruja Topete, al Viejo Roble, a Tripucho y a otros muchos, que, con sus historias y valores, han sido una parte esencial de mi viaje creativo, moldeando y enriqueciendo mi mundo literario.

Espero que sus lecciones continúen resonando en quienes los encuentren, inspirándoles como a mí me inspiraron a lo largo de mi vida.

Crea y es el primer director (1970 - 1973) de la revista “Aguayro”, que nace como Boletín Informativo de la Caja Insular de Ahorros de Gran Canaria.

Recuerdo como me surgió poner a la revista el nombre de Aguayro De origen aborigen, es la denominación de un roque situado al oeste del casco del municipio de Agüimes.

En noviembre de 1971 participa en la IV Campaña Nacional de Teatro Infantil con el estreno de su comedia “Los extraterrestres” que es televisada en directo por TVEC.

El programa “Erase que se era” de TVE emite el cuento “Los diez duendecillos” el 4 de diciembre de 1971.

Es autor de los textos del libro “Paraíso Atlántico” (1972), sobre Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, editado en cuatro idiomas (español, inglés, francés y alemán), con fotografías de Tullio Gatti.

La Agrupación Juvenil Albor pone en escena en el Teatro Pérez Galdós “El súper payaso” (1972) y “Las aventuras de Fato, Morrongo y Minu”, simultaneando los estrenos en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria y en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife.

Se le concede el primer premio del Certamen Literario con motivo de las Fiestas del Almendro en Flor de Tejeda por “La leyenda de los almendros” en 1972.

Se traslada con su familia a Tafira.

En esos años, junto a Merche y nuestros tres hijos, nos trasladamos a Tafira, un lugar que ya de niño me había inspirado profundamente. Aquellos paisajes que antaño contemplaba con asombro, los mismos laureles que bordeaban la carretera y que ahora nos daban sombra, eran el telón de fondo de nuestra vida familiar.

En ese rincón de Gran Canaria, viví el resto de mis días, en una casa rodeada por la belleza de la isla. Mi despacho, con amplias ventanas, ofrecía unas vistas espectaculares: al horizonte se desplegaba la ciudad de Las Palmas, su puerto bullicioso, la majestuosa caldera de Bandama, y en los días despejados, podía divisar las islas de Lanzarote y Fuerteventura. Ese paisaje, sereno y vasto, se convirtió en mi refugio y fuente de inspiración, donde la naturaleza y el mar me acompañaban mientras seguía escribiendo y soñando.

En ese rincón de Gran Canaria, viví el resto de mis días, en una casa rodeada por la belleza de la isla.

Por encargo de la Comisión de Prensa Infantil y Juvenil del Ministerio de Información y Turismo y por la Dirección General del Régimen Jurídico de Prensa, organiza la “I Semana del Niño”, del 25 al 30 de abril de 1974, siendo designado presidente del Comité Ejecutivo.

En 1974, patrocinado por la Comisión de Publicaciones Infantiles y Juveniles del Ministerio de Información y Turismo, desarrolla, durante 3 años y por el Archipiélago Canario la exposición “Los Tebeos de ayer y hoy” y la de los 100 mejores libros infantiles y juveniles.

Merche cumple 45 años el 28 de noviembre de 1975.

Le agradezco a Merche cada año que cumple.

Para ella es uno más en su vida; para mí son trescientos sesenta y cinco días de felicidad que se suman al tesoro de dicha que me entregó con ella y que me ha ido incrementando momento a momento, con su risa y con sus lágrimas; con sus palabras y con sus silencios; con su debilidad y con sus fuerzas. Porque todo ello lo ha impregnado siempre de amor.

Gracias y felicítame, pues sus días son mis días de dicha.

Crea y dirige el suplemento “DA Juvenil” (1976), del Diario de Avisos de Sta. Cruz de Tenerife, así como la revista juvenil “Amodaga” (1976), del Plan Cultural de la Excma. Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas.

La labor de Carlos Guillermo es reconocida con el Premio Nacional Emilio Freixas en 1977, convocado para galardonar la mejor labor de creatividad y de renovación y perfeccionamiento desarrollada durante el año en materia de publicaciones infantiles y juveniles.

Asiste como ponente a congresos sobre temática infantil y juvenil.

En 1977 el Club Juvenil de la Caja Insular de Ahorros edita una colección de cromos de los 21 municipios de la isla de Gran Canaria., de los 6 de Fuerteventura y de los 7 de Lanzarote-

Es elegido Presidente de la Asociación Española de Teatro para la Infancia y la Juventud (A.E.T.I.J.) de Las Palmas y miembro de la Association Internationale du Théâtre pour l’ Enfance et la Jeunesse (A.S.S.I.T.E.J.).

Tuve la suerte de conocer a Montserrat Sarto Canet, aprender de ella y contar con su amistad.

A finales de los años 70 asume la Jefatura de Prensa en el departamento de Relaciones Públicas de la Caja Insular de Ahorro de Gran Canaria.

El trabajo en “La Caja” me proporciona estabilidad económica, pero es una etapa laboral que no fue fácil, donde los valores que presiden mi vida chocan con un mundo donde la rivalidad, la envidia, la ambición desmedida y la falsedad formaban parte de la cotidianeidad, y donde me falta tiempo para estar con mi familia.

Ver, sentir, oír …tantas y tantas cosas, tantos recuerdos con sabor a acíbar…pero la vida me ha enseñado que los hombres, todos los hombres, tienen en su corazón algo bueno.

Para Carlos Guillermo la familia fue siempre su bien más preciado y a la que entregó lo mejor de sí mismo.

Siempre fué feliz con “su tribu”.

Con la consolidación de la democracia en España, Carlos Guillermo sigue escribiendo para su público, según el autor, más crítico: la infancia y la juventud.

El 19 de julio de 1979 fallece su padre.

De niño veía el mar desde mi ventana y al contemplar las olas romper en la playa imaginaba un eterno juego entre el agua y la arena, un juego suave y alegre que muchas veces se hacía loco, fuerte, mezclándose playa y mar, en una algarabía de espuma sonora, algo así como cuando con mis compañeros corríamos tras una pelota en el viejo solar junto a casa levantando nubes de polvo entre risas y gritos.

Después, cuando joven, al mirar el mar desde mi ventana, imaginaba mi eterno amor entre el mar y la playa. El agua acariciaba la arena entre murmullo que me parecían dulces palabras; otras veces, las olas se lanzaban contra la playa con ardor con ansiedad de posesión, la misma que yo sentía con frecuencia y traba de domeñar, como el mar, que se retiraba arrepentido de su arrebato, pero volvía ansioso hacia la playa una y otra vez; mordiendo la arena estrujándola con sus dedos de espuma.

Más tarde, cuando fui hombre, al contemplar el mar desde mi ventana, me identifiqué muchas veces con él y otras con la playa, cuando los zarpazos de la vida me alcanzaron, cuando otros hombres explotaron mi trabajo, mi esfuerzo y se aprovecharon de mi labor en beneficio propio, me sentí playa, mecido unas veces por suaves y halagadoras palabras, para luego recibir el rudo golpe de la ola que arrastraba mi arena a su capricho y entonces deseaba que los diminutos granos fueran recias rocas que oponer al mar, donde sus olas se estrellasen en fútil intento; pero otras veces me sentí mar y arranqué la arena de la playa, abrí surcos en ella para mi agua, descargué mis olas y la dominé.

Han pasado los años y mis cabellos son de espuma y mi corazón de arena, ya no me parece un juego el encuentro del mar y la playa, tampoco un amor, una pasión su reiterada unión repetida una y otra vez, y el deseo del dominio del mar esclavizando la playa, o la defensa pasiva de esta me parecen algo sin sentido; oigo al mar y no lo entiendo, veo la playa y no la comprendo, su juego, su pasión, su ambición no me dicen ya nada y no es porque mi pelo sea blanco y mi corazón sea como la arena de la playa: mil granos, mil sensaciones, desengaños, alegrías y recuerdos; es que desde mi ventana, desde durante tantos años contemplé el mar y la playa, veo ahora, presiento, algo que está por encima del mar y de la playa, del agua y de la arena.

No sé si es la luz o es el viento, no sé si está allí o dentro de mí, pero es algo bello, algo eternamente definitivo.

Lo busco en la noche, en la inmensa playa del cielo repleta de arena de estrellas; en el mar de nubes, en el brillo del sol y en el viento que empuja las olas y da forma a la playa, lo busco y ya no miro, no escucho porque sé que dentro de mi hay otra ventana que ya se entreabre.

Han pasado los años y mis cabellos son de espuma y mi corazón de arena

En 1980 forma parte del Comité de Trabajo de la I Campaña Provincial de Promoción a la lectura para niños y jóvenes.

Idea, con el patrocinio de la Caja Insular de Ahorros, las olimpiadas escolares canarias “Beñesmen”.

El 14 de abril de 1981 fallece su madre. El 20 de mayo de 1981, junto a Merche, celebra sus bodas de plata

La vida del hombre, en la tierra, está marcada por una seria de fechas, unas tristes, otras alegres que dejan su huella y lo forman.

Ese día conmemoramos una de estas fechas, un 20 de mayo de hacía 25 años en el que un hombre y una mujer decidieron unir sus vidas para lo bueno y para lo malo, caminar juntos en la tristeza y en la alegría.

25 años pueden ser mucho o pueden no ser nada, depende de si al mirar atrás para ver la obra realizada, aún tenemos estrechada, con el mismo cariño, con la misma fe, con la misma fuerza, la mano compañera de todos estos años.

Para Merche y para mí, que aún teníamos nuestras manos entrelazadas y nos mirábamos a los ojos con la misma lealtad y el mismo amor, ese día tenía tantos recuerdos, tantos, que el corazón parecía incapaz de contenerlos todos.

Hacía 25 años teníamos junto a nosotros personas que ahora ya no estaban. Parecía que nos faltaba su calor, sus sonrisas, sus miradas. Pero yo sabía, lo sabíamos todos, que si estaban también aquí/nos ven, nos miran, nos sonríen y hacen revivir en nosotros todo el cariño que nos dieron.

Por todo ello fue un día de alegría en esa amalgama de recuerdos, de pasado, de presente y de futuro. De grato pasado que ha hecho más firme, más real, más auténtica nuestra unión. De presente, por la dicha de vernos rodeados de nuestra familia, de nuestros amigos, de senda que andar cogidos de la mano.

Merche y yo quisimos en este momento dar las gracias a tres jóvenes vidas que han endulzado las nuestras, a tres jóvenes, nuestros hijos, que han sabido darnos, día a día, hora a hora, su alegría, su valor y su fe cuando las nuestras han fallado. Ellos son el mayor premio que hemos recibido.

Dimos gracias también porque sabíamos que el amor y la amistad de los que estaban nos acompañarían siempre en nuestro camino y más allá de él.

Por todo ello fue un día de alegría en esa amalgama de recuerdos, de pasado, de presente y de futuro.

En 1982, por encargo de la Excma. Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas, realiza "La Constitución Española" para niños, publicada con ilustraciones de Justo Pérez Aguado.

El mismo año escribe "Nuestras Islas" para La Caja Insular de Ahorros, una obra divulgativa sobre los paisajes y experiencias de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura con una tirada de setenta y cinco mil ejemplares.

Desde 1982, y hasta 1995, que solicita su relevo, es Coordinador Provincial, Oscar 1, de la Remer.

Desde siempre he sentido una pasión profunda por la comunicación en todas sus formas, esa mágica habilidad de conectar personas, transmitir ideas y construir puentes entre mundos que, de otra forma, podrían permanecer aislados.

Entre todas las formas de comunicación, las ondas radiofónicas siempre han tenido un lugar especial en mi corazón, la radio es especial. Ese universo fascinante, invisible pero tangible, permite romper barreras físicas y culturales, acercando voces, pensamientos y emociones desde los lugares más cercanos hasta los rincones más remotos del planeta. Cada transmisión, cada mensaje, es una pequeña ventana al mundo, un hilo que une personas separadas por la distancia, pero conectadas por la magia de las ondas.

En 1982, tuve el honor de asumir el papel de Coordinador Provincial de Las Palmas, Oscar 1, en la Red Nacional de Emergencias de Protección Civil (REMER). Durante más de una década, hasta 1995, viví esta responsabilidad con entrega y entusiasmo, consolidando mi compromiso con el servicio público y el potencial de la comunicación radiofónica en situaciones críticas.

A través de la REMER, las ondas se convirtieron en algo más que simples herramientas de comunicación: eran verdaderos salvavidas, una manera de tender una mano invisible a quienes más lo necesitaban en momentos de emergencia.

En mi rol como Coordinador, no solo aprendí el inmenso poder de la radio para conectar, sino también su capacidad para inspirar confianza y esperanza. Las ondas llevaban no solo información, sino también la seguridad de que había alguien al otro lado, dispuesto a escuchar, actuar y ayudar. Fue una etapa que marcó profundamente mi vida y mi amor por el mundo de la comunicación.

Aunque en 1995 solicité mi relevo, mi pasión por la radio sigue intacta. Las ondas, con su lenguaje único, me enseñaron que la comunicación no tiene límites y que, detrás de cada mensaje, hay una historia esperando ser escuchada. Y es en esa conexión, en ese diálogo constante, donde reside la verdadera magia de este apasionante universo.

En 1982, tuve el honor de asumir el papel de Coordinador Provincial de Las Palmas

El periódico Canarias 7 publica, a lo largo de 1983, una serie de narraciones cortas para adultos como “El campanero”, “Toñuco”, “Daniel” y “La bocanada”.

Pone textos literarios a una amplia colección de postales artísticas sobre las Islas Canarias del fotógrafo Tullio Gatti (1984).

Es nombrado secretario de la Asociación de la Prensa de Las Palmas en el año 1985.

El 2 de agosto de 1986 se casa su hija Mercedes con Romano Brusini.

Mayche, cuando mires a tus hijos los miraré yo también, pues es la misma mirada con que siempre te miré.

Cuando les digas: te quiero, yo también se los diré pues son las mismas palabras que a tu lado musité.

En octubre de 1986 deja su trabajo en "La Caja", para dedicarse exclusivamente a la literatura.

En 1986 me jubilo de forma anticipada, dedicándome plenamente a la literatura y a mi familia.

Comienzo una nueva etapa donde se mezclan historias y vivencias de una vida que ahora navega bajo mi timón, rumbo a horizontes soñados. Los recuerdos se agolpan en mi mente.

Su despacho, en la calle Sorolla de Tafira, se convierte en su “cuartel general”, un lugar de estudio y creación.

La fascinación por la historia de nuestra tierra me llevó a sumergirme en las páginas y relatos que otros habían escrito sobre las costumbres aborígenes y las vidas de aquellos que habitaron nuestros valles y costas.

Por eso soy feliz al profundizar en la historia de nuestra tierra, conociendo a fondo las costumbres relativas a hombres y mujeres que dejaron huellas en este suelo, que vivieron y escribieron los acontecimientos de sus vidas en nuestros valles, en nuestras montañas, en nuestros barrancos y nuestros roques.

Viaja con Merche por las islas, donde sus sueños van escribiendo nuevas páginas de vida e ilusión.

Caminando por los paisajes de las Islas Canarias, experimenté los amaneceres y las sensaciones que sus habitantes habían conocido, permitiendo que esta conexión entre el pasado y la imaginación se convirtiera en el alma de algunas de mis novelas.

He sido feliz al perderme por esos valles y montañas, ver y sentir los amaneceres que ellos sintieron, dormir en las cuevas que ellos habitaron. Pasar una noche en lo alto del Monte Sagrado Bentayga, ver a las sombras, al atardecer, ocupar los huecos dejados por Majec, el sol, y presenciar la salida de Enac, la señora de la noche, desde su Palacio Oscuro en las entrañas del Bentayga.

Unir lo aprendido de escritores e historiadores con la quimera y el ensueño traído de las montañas y los valles, para escribir una novela mezcla de realidad y fantasía, de hechos reales y de imaginación que se cruzan y se funden en las páginas de la obra, formando momentos que fueron retazos de vida, de esperanza, de lucha, de amistad y de nobleza; igual al fino entrelazado entre juncos y hojas de palma, teñidos con jugos de flores y hierbas, con los que los aborígenes canarios confeccionaban sus vestidos, cestas y esteras.

La realidad y la fantasía, la historia y la leyenda, se entremezclan, se cruzan y se funden entre sí a lo largo de la vida de los hombres, por lo cual se hace casi imposible separarlas.

La fantasía hace sueños de la realidad; esta, a su vez, se transforma, por deseo de algunos, en sueños más o menos reales.

En estos años se fraguan las obras más conocidas de Carlos Guillermo Domínguez: “Atacayte” (SM, 1985), “Sosala” (SM, 1988) y “Bencomo” (SM, 1992), la llamada "Trilogía Canaria" que ha alcanzado en el tiempo numerosísimas ediciones, así como "El hombre de otra galaxia" (SM, 1989), dedicado a todos los docentes

En este tejido de realidad y leyenda, Atacayte, el joven hijo de Taguaro, se erige como el protagonista de una epopeya vibrante de los aborígenes grancanarios.

Bencomo y su gente se alzan como firmes defensores de su libertad, convirtiéndose en emblemas de lucha y determinación.

A Sosala he deseado darle una vida libre que no tuvo y que su nombre esté para siempre unido a una historia, una leyenda o un sueño quizá, en la que vive, ríe, lucha y ama, siendo libre.

Sosala formaba parte de un lote de 42 cautivos llevados a Valencia el 28 de junio de 1494 por el mercader Benito Benavides. El indígena tenía seis años de edad. Y Besay, Tegursa, Belselch, Agalaf, Benonar, Alganarsega … Hombres, mujeres, niños arrancados de su tierra, separados de los suyos para ser vendidos en los mercados de Europa. ¿Cómo vivieron en la esclavitud? ¿Cómo murieron en ella? Nunca se sabrá.

Me he permitido, con un respeto tremendo, tomar sus nombres para dar vida a los personajes de esta obra. ¿Por qué? Quizá porque anhelo que no sean la fría y cruel relación de una lista de esclavos, porque he deseado darles una vida libre que no tuvieron y para que sus nombres estén para siempre unidos en el recuerdo, junto a una historia, una leyenda o un sueño quizá, en la que viven, ríen, luchan y aman, siendo libres.

Cada personaje nace de una chispa de inspiración, que puede ser un fragmento de historia, una leyenda susurrada en un amanecer, o una emoción que surge de las profundidades de la experiencia personal.

Cada relato y cada figura que cobran vida en mis páginas son reflejos de lo que he aprendido y vivido. Una vida que se funde en una danza creativa que me permite conectar con el pasado, interpretar el presente y soñar el futuro. Así, cuando observo a Atacayte luchando por la libertad, a Bencomo defendiendo su tierra, o a Sosala reclamando su dignidad, veo reflejadas mis propias pasiones y mis esperanzas.

Estos personajes no son solo creaciones literarias, sino compañeros de viaje que me han ayudado a comprender mejor mi propia historia. Mi vida, como la de mis personajes, ha sido una travesía llena de contrastes, una mezcla de momentos de felicidad y desafíos que han moldeado mi ser y mis creaciones.

Cada personaje nace de una chispa de inspiración

Desde 1987 visita las islas de Lanzarote, Fuerteventura, Tenerife, La Palma y El Hierro, con encuentros y libro-fórum en Centros de Adultos, Aulas de la Tercera Edad y centros escolares.

Diferentes centros del Archipiélago Canario y de la Península han hecho trabajos y estudios de sus libros, escenificando algunas de sus obras. Estas, publicadas inicialmente con SM dentro de la colección Gran Angular, forman ya parte de los clásicos de la literatura canaria y en especial de la literatura centrada en los antiguos pobladores de las Islas.

“Atacayte” es Premio Gran Angular de Novela Juvenil 1984, de la Fundación Santa María e incluida en la Lista de Honor de la C.C.E.I. en el año 1986 y traducida al alemán en el año 1990 por Gabriel Becher con el patrocinio del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria.

“Sosala” es Premio Gran Angular de Novela Juvenil 1986, es incluida en la lista de la Jugendbiblioteck de Múnich en 1988. Seleccionada entre obras de 47 países, es Premio de la C.C.E.I a la mejor obra del año

Gran Angular significa apertura, amplio horizonte... Y eso ha sido, es y será para mí esta colección de nombre tan sugerente, pues me abrió una dimensión maravillosa con mi primera novela Atacayte, el inicio de una colaboración que continúa tan emocionante como al principio.

Atacayte es una novela histórica sobre los aborígenes grancanarios que escribí siendo jefe de un importante gabinete de prensa, gabinete de prensa que abandoné de mano de Atacayte y de las de Manuel Barbadillo y Emilio Ortega. Éste último, cuando llegué a Madrid para la entrega del premio, me dijo: “Nosotros ponemos el listón muy alto y tú lo has sobrepasado”. Y Manolo Barbadillo me escribió más tarde: “Enhorabuena por la segunda edición de Atacayte. Dos ediciones en un mes es algo grandioso. Que esto sirva para animarte en tu vocación de escritor, y que pronto tengamos la agradable obligación de presentar en Canarias otros libros tuyos”.

Y la profecía se cumplió, llegaron “Sosala” y “Bencomo” para completar la conocida trilogía canaria. Y estos nombres de Guanartemes, Menceyes y Guayres logran, en un pleno “Gran Angular”, proyectarse a puntos del planeta que nunca esperé. Es más, han tendido un puente firme desde las Islas Atlánticas a la Península, donde en multitud de encuentros he podido hablar con profesores, alumnos y autores que han dejado en mí vivencias que se han convertido en gratos recuerdos.

Gran Angular hace honor a su nombre.

Crea los textos literarios para los libros turísticos “Gran Canaria” (1988) y “Tenerife” (1989) con fotografías de Tullio Gatti.

Su nombre consta en el catálogo publicado por la Asociación de Amigos del Libro Infantil y Juvenil y en el I.B.B.Y. (International Board on Books for Young People).

Se casa su hijo Carlos el 21 de septiembre de 1990

En 1990 mi hijo Carlos se casa con Pilar de Juan, la familia sigue aumentando

Carlos Guillermo Domínguez, pionero en la comunicación radiofónica en Canarias, apasionado por la comunicación y el desarrollo de los medios, tuvo un papel fundamental en la fundación de Corporación Canaria de Información y Radio.

La empresa obtuvo tres concesiones clave en el concurso de frecuencias de 1990 en Canarias: Las Palmas de Gran Canaria, Arrecife de Lanzarote y Santa Cruz de La Palma. En septiembre de ese mismo año, estas emisoras iniciaron sus transmisiones bajo el nombre comercial de Canal 28, un distintivo cuyo origen refleja la visión de Carlos Guillermo.

Inspirado por la posición geográfica de las Islas Canarias, situadas en el paralelo 28, propuso y promovió esta denominación como un homenaje a la identidad regional y la conexión única de las islas con su entorno. Siendo, además, la primera vez que se realizaban programas en cadena regional, uniendo el archipiélago.

Su contribución no solo fortaleció el panorama radiofónico canario, sino que consolidó a Canal 28 como un referente de innovación y compromiso con la cultura y la información local.

Sufrí una gran decepción de manos de quien confiaba, provocando una herida que no terminó de cicatrizar, hechos que se suman a los cuadros negros de mi vida.

Nunca terminé de entender como la ambición y la falsedad podían anteponerse a la ética y a los valores más nobles de las personas.

En 1991 nace su primer nieto, Bruno Brusini.

En 1991, llegó Bruno, trayendo consigo una alegría indescriptible. Su nacimiento marcó una nueva etapa, donde el amor por mis hijos se expandía aún más, a través de una nueva generación. Fue alguien muy especial para mí, un regalo de vida que nos llenó de luz.

Bruno tiene los ojos azules como el cielo del verano, limpios y sin nubes. Verlo crecer fue un recordatorio constante de la continuidad de la vida, de cómo los sueños, las historias y las enseñanzas se transmiten y se entremezclan formando los más bellos tapices.

Volviendo su mirada a la infancia, Carlos Guillermo publica diversas novelas como "Nayra" (SM&B, 1992) y "Abuelo Marcial" (1993) que queda finalista en el Concurso Ala Delta de la editorial Edelvives.

Recorre diversos lugares de la geografía nacional donde imparte conferencias y mantiene encuentros culturales y libros fórum con personas de diferentes edades.

Entre abril y mayo de 1993 forma parte del grupo de escritores canarios en la campaña organizada por la Consejería de Educación, Cultura y Deportes y la Dirección General de Ordenación e Innovación Educativa del Gobierno de Canarias, titulada “El autor en el aula”.

El 10 de diciembre de 1993, Mary Paz se casa con Armando Rivero. Se separan en 1998.

En agosto de 1995 nace su nieta Laura Domínguez de Juan. El 14 de noviembre de 1995 nace su nieto Carlo Brusini.

En 1995, la familia volvió a crecer con la llegada de Laura y Carlo, mis dos nietos que llenaron la casa de risas y energía. Con ellos, la vida se renovaba una vez más, y fui testigo del maravilloso ciclo de la infancia a través de sus ojos curiosos.

Su labor traspasa fronteras, entre otros, la Universidad de Wyoming, Laramie, Department of Modern and Classical Languages, de Estados Unidos, se interesa por sus obras; es invitado a participar en cursos y convenciones del Centro Barahona para el Estudio de Libros Infantiles y Juveniles en Español, dependiente de la Universidad de San Marcos de California; en la Universidad de Auckland, New Zelanda. Department of Romance Languages, Cátedra Príncipe de Asturias Spanish Section, se realiza un estudio de la novela Atacayte (1994); una alumna de la Université de Mos-Hainaut, Bélgica, Martine Binamé, traduce la obra Bencomo al francés como tesis de fin de carrera (año académico 1993-1994) donde estudia las relaciones de las Islas Canarias con la España de los Reyes Católicos.

Cuenta con obras con reconocimiento y alcance internacional como es el caso de "La Casa del Pánico" (Edebé, 1995), editada también en Méjico superando las veinte ediciones, solicitado por el gobierno chileno para ser distribuido entre sus escolares; o “Shila, el humo de la guerra” (Alfaguara, 1996), seleccionada por UNICEF para sus campañas de promoción de la lectura.

Carlos Guillermo también escribe narraciones cortas para adultos y con una de ellas, “La loca”, recibe el primer premio del Concurso Literario de Narraciones Cortas de la Federación de Asociaciones de las Cajas de Ahorros Confederadas en 1996.

Actualiza diversos cuentos que había escrito años atrás. Así “El soldadito feo” se convierte en “El sótano prohibido”, “El rey del mar” en “Neptuno y Ondina”, “Los diez duendecillos” en “La huerta mágica”.

El 9 de diciembre de 1997, nace su nieta Carolina Domínguez.

En 1997, llegó Carolina, mi nieta menor, completando la familia y trayendo consigo una luz especial. Su nacimiento fue un momento de profunda felicidad. Verla crecer junto a su hermana y primos fue como revivir, una vez más, esa etapa de inocencia y descubrimiento.

Carolina, con su dulzura y curiosidad, se convirtió en una nueva fuente de inspiración para mí, recordándome siempre la belleza de los comienzos y la importancia de seguir transmitiendo mis historias y aprendizajes a las nuevas generaciones.

Sus nietos crecen disfrutando de sus abuelos. Son una parte muy importante de su vida.

Mis nietos me hicieron muy dichoso. Siempre me sentí orgulloso de ellos.

Cada uno con su propia personalidad, trajo nuevas alegrías y desafíos. El placer de compartir con ellos historias y enseñanzas se convirtió en una de mis mayores satisfacciones.

Por la labor realizada en el campo de la literatura infantil y juvenil, el Colectivo Andersen le otorga el premio “Patito Feo” en 1998.

La Asociación del Cachorro Canario le distingue, en 1999, con el “Cachorro de Honor” por su contribución en la defensa de las costumbres, tradiciones, valores sociales y culturales de Canarias.

En 2001 publica la novela “Guan Tibicena” (Anaya), ambientada en la isla de Gran Canaria a finales del siglo XIV.

Participa en la I Muestra del Plan Canario de Actividades Extraescolares, organizado por la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias y la Dirección General de Promoción Educativa celebrada en el Recinto Ferial de Las Palmas de Gran Canaria, los días 24 y 25 de abril de 2002 y los días 6 y 7 de junio de 2002, en el Recinto Ferial de Tenerife.

Interviene en el I Congreso de Jóvenes Lectores organizado por el I.E.S. Sta. Brígida de Gran Canaria, en mayo de 2002. En este Congreso, cuyo lema es “Lee y conoce Canarias”, participan alumnos y profesores de once Comunidades Autónomas.

La Asociación Andersen para la Literatura Infantil y Juvenil Canaria, le nombra, en 2002, Socio de Honor por su apoyo y contribución a la literatura y a la lectura como instrumentos para una sociedad más libre.

Recibe el 2º premio del IV Concurso Literario de Narraciones Cortas para adultos, organizado por la Federación de Asociaciones de Empleados, Jubilados y Pensionistas de las Cajas de Ahorros Confederadas (2003).

Su novela “Shila, el humo de la guerra” es incluida en la exposición “Leyendo tus derechos” organizada por UNICEF, la Viceconsejería de Cultura y Deportes y la Dirección General de Ordenación e Innovación Educativa del Gobierno de Canarias, celebrada en la Biblioteca Pública de Santa Cruz de Tenerife y en la Biblioteca Pública de Las Palmas de Gran Canaria, dentro del Programa de Fomento de la Lectura y Dinamización de Bibliotecas Escolares (2005).

Es Pregonero de las Fiestas del Pino del año 2005, el lugar que le vio nacer, Teror.

En el libro “Memorias de Infancia, autores canarios recuerdan”, editado por Unicef en su 60 aniversario, con el patrocinio del Gobierno de Canarias, se incluyen recuerdos de su infancia. (2006).

Recibe el “Can de Gran Canaria” del Cabildo de Gran Canaria por sus labores en el ámbito de la literatura.

Es nominado al Premio Canarias de Literatura en 2006.

El 20 de mayo de 2006 celebra sus bodas de Oro con Merche.

En nuestras Bodas de Oro la familia había aumentado, a nuestros hijos se unen sus parejas y nuestros cuatro nietos. Juan Castellano y Segundo nos acompañaban en estos momentos especiales.

Mercedes Hernández crea la Editorial Tegala para reeditar obras de Carlos Guillermo.

Desde el 2007, parte de las obras del autor las publica la editorial Tegala, con el objetivo de reeditar varias de sus obras y editar algunas inéditas.

Continúa su actividad literaria que combina con diversos actos institucionales, firmas de libros, encuentros con escolares y en medios de comunicación.

El Teror presenta una nueva edición de Atacayte.

Ni en mis mejores sueños tuve éste de que el Ayuntamiento de mi lugar de nacimiento impulsara con tanto cariño una de mis obras.

En el año 2008 aparecen, en colaboración con el Excmo. Ayuntamiento de Arucas, “Dos cuentos de Navidad” y una adaptación de "Leyenda de los almendros de Tejeda" (2009).

La publicación de “Dos cuentos de Navidad” se la dedico a mis cuatro nietos: A Bruno, Laura, Carlo y Carolina, para que compartan estos cuentos con Internet y sueñen como soñaron sus padres el día que se los conté.

En 2009 recibe el “Maximino de Honor” del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria, en reconocimiento a su dilatada labor en las artes escénicas con sus creaciones para el público infantil y juvenil, en un acto celebrado en el Teatro Pérez Galdós.

Con motivo del Día de la Biblioteca a nivel nacional, que se celebra el 24 de octubre de 2009 en Gran Canaria, se le encarga por los “Amigos del Libro”, la redacción del pregón conmemorativo de esa jornada, acto que se lleva a cabo en la Biblioteca Pública del Estado de Las Palmas de Gran Canaria.

En noviembre de 2009 la Editorial Cam-PDS publica “Siete fusiles” que forma parte de los “Episodios Insulares”, una serie de narrativa sobre los acontecimientos más importantes de la historia insular canaria.

El 12 de febrero de 2010, es pregonero de la XI Edición de las Fiestas del Almendro en Flor de Tejeda.

Ambientada en los hermosos parajes de las cumbres de Gran Canaria, ve la luz "La Leyenda del Nublo, la Rana y la Flor", publicada por la editorial Tegala

La Leyenda del Nublo, la Rana y la Flor se la dedico a Carlo Brusini, mi nieto, que al igual que el valiente monje Brandan, lleva en su mochila una rana, para no olvidar que fue niño, en la mirada el brillo y la ilusión de ver más allá del horizonte y en el corazón la firme decisión de saber que los sueños se hacen realidad uniendo el intervalo del latido al compás de cada paso hacia delante. Siempre hay una meta en nuestra vida y el que tiene la sabiduría de verla y la voluntad de desearla, la hace suya.

El 28 de febrero de 2013, a petición de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria y del Servicio de Museos, se le solicita la cesión de los manuscritos de algunas de sus obras. Con tal motivo se depositan en la Casa Museo Pérez Galdós los originales de la “Trilogía Canaria” (Atacayte, Sosala y Bencomo) y de las obras teatrales “El duendecillo Pif-Paf”, “Pif-Paf en el reino de la bruja Topete” y “Pif-Paf y los talismanes”, quedando incluidas en el programa denominado “Archivos Literarios”.

El 12 de julio de 2013, es nombrado Hijo Predilecto de la Villa de Teror.

En 2014 empieza el estudio e investigación de una obra que quedará inconclusa, “Simón el zelota”.

A lo largo de toda su vida, cada reunión familiar era un día para celebrar.

La familia siempre fue el pilar de mi vida. Mi mejor obra.

El 10 de enero de 2015 cumple 90 años en compañía de sus hijos y nietos.

En marzo de 2015, le entrevistan en sus 90 años de vida.

Mi última entrevista fue el 4 de marzo de 2015, en la cadena SER. A través de las ondas de la radio, bajo el título “La música de la vida de los 90 años de Carlos Guillermo Domínguez” tuve oportunidad de desgranar momentos personales importantes que marcaron mi vida.

Una vida llena de maravillosos momentos, de felicidad y también de instantes de lucha, dolor y amargura, claro que sin esto no podría llamarse vida.

Con motivo de su nonagésimo cumpleaños, se descubre una placa en su casa natal de Teror en la Calle Real de la Plaza, número 6.

Con motivo de mi nonagésimo cumpleaños, se organizó un acto muy especial en mi casa natal de Teror, en la Calle Real de la Plaza, número 6. La emoción me invadía mientras veía a familiares, amigos y personas queridas reunidos para celebrar no solo mi vida, sino también el amor que siempre he sentido por mi tierra y su cultura.

Recuerdo las palabras que resonaron en el aire, llenas de cariño y admiración. Cada anécdota compartida era como un hilo que tejía el tapiz de mis recuerdos, desde mis primeros pasos como escritor hasta los momentos que compartí con tantas personas que han formado parte de mi vida. Me llenó de gratitud escuchar cómo mi trabajo había impactado a otros, y cómo mis palabras habían dejado huella en sus corazones.

En representación de la Asociación Andersen para la literatura infantil y juvenil, Luz Caballero y Aisha Perera coordinan la exposición-homenaje "Carlos Guillermo Domínguez: Perspectiva de un Escritor" en la Casa-Museo Pérez Galdós (febrero-marzo 2015).

En los meses siguientes, la exposición-homenaje visita también la Casa de la Cultura de Teror (abril) y la Biblioteca Municipal de Arucas (octubre).

A finales de 2015, y durante unos meses, se van a vivir a Las Canteras.

En otoño de 2015 Merche y yo nos vamos varios meses a un apartamento en la playa de Las Canteras donde cada mañana imaginaba historias de las personas que se reunían en la pequeña plaza que divisaba desde la terraza, vidas que encerraban historias que se sucedían en mi mente.

En los preciosos atardeceres contemplaba como Majec, el sol, daba paso a Enac, la señora de la noche. El alisio, las olas y la arena, me hablaban de una vida que atardecía.

El 10 de enero de 2016, en Las Canteras, cumple 91 años.

El 10 de enero de 2016 es mi último cumpleaños. En la primavera de 2016 vuelvo a mi casa de Tafira.

El 20 de mayo de 2016 celebra sus 60 años de matrimonio.

El 20 de mayo de 2016, Merche y yo celebramos nuestro 60 aniversario de bodas. Fue un día inolvidable donde la emoción traspasaba mis ojos transformándose en lágrimas de agradecimiento. Sentí el amor, percibí la belleza y experimenté la satisfacción del camino recorrido con mi familia.

Carlos-Guillermo Domínguez Hernández fallece el 11 de julio de 2016 a la edad de 91 años en su isla natal, Gran Canaria, tras más de setenta años de producción artística y cultural.

Nunca dejé de soñar, amar y crear.

Fallecí el 11 de julio de 2016, a los 91 años, dejando atrás una existencia rica en experiencias y en la creación de mundos imaginarios. Sin embargo, mi legado no termina con mi partida

El 23 de abril de 2021 se constituye la Fundación Canaria Carlos Guillermo Domínguez Hernández (FCCGDH).

Mis hijos, Mary Paz, Mercedes y C. Guillermo, junto con Romano y Pilar, y mis cuatro nietos, Bruno, Laura, Carlo y Carolina, han tomado el testigo que Merche y yo les entregamos.

El 23 de abril de 2021, en el Día del Libro, constituyen la Fundación Canaria Carlos Guillermo Domínguez Hernández que fomenta los valores que siempre presidieron mi vida.

La Sede Social de la FCCGDH se ubica en la calle San Bernardo 15 de Las Palmas de Gran Canaria.

La sede de la Fundación, en el número 15 de la calle San Bernardo de Las Palmas de Gran Canaria, es un lugar cargado de memorias y sentimientos, donde tuve una oficina al poco tiempo de llegar a Gran Canaria, donde viví con Merche y nacieron nuestros tres hijos, Mary Paz, Mercedes y C. Guillermo y algunos de mis personajes literarios, y donde ensayábamos las obras de teatro con la Agrupación Juvenil Albor.

En el Archivo Histórico Romano Brusini se conserva su legado.

Mi legado se custodia en el Archivo Histórico Romano Brusini, a cuya organización Romano dedicó sus últimos años de vida.

Este espacio se convierte ahora en un punto de encuentro para quienes comparten la pasión por la literatura y los valores que siempre quise transmitir.

Carlos Guillermo permanecerá en la labor que desarrolló en su fructífera vida.

Aunque físicamente ya no esté presente, viviré eternamente en los paisajes de nuestra tierra, en los dragos que se alzan majestuosos, en el Monteverde y en los pinzones azules que un día regresarán a los cielos de Gran Canaria. Mi espíritu se fundirá con el retumbar de las caracolas a través de los barrancos.

Al igual que el espantapájaros, me asomaré cada día por el levante de nuestra isla junto a los primeros rayos de Magec, el sol, junto a Romano y tantos otros que construyeron un mundo mejor, y cuyo ejemplo pervivirá a través del tiempo.

Así, en cada rincón de la tierra que amé, en cada historia que creé, y en cada corazón que tocó mi obra, seguiré viviendo, recordando que, al igual que mis personajes, mi legado está entrelazado con los sueños, las luchas y las esperanzas que compartimos

Al igual que el espantapájaros, me asomaré cada día por el levante de nuestra isla junto a los primeros rayos de Magec

En 2025 se celebra el primer centenario de su nacimiento (Teror, 1925).

Epílogo

Cuando mi mano no escriba
y mi lengua ya esté quieta;
cuando por los surcos de mi mente
no corran ya las ideas;
cuando mi voz no te alcance
y en mis ojos no haya luz
ni lata la sangre en mis venas;
cuando mi nombre se olvide,
recuerda, que en ti seguiré viviendo,
en tus ojos, en tu sangre,
en tu vida nueva, en tus ideas.
Yo soy un río que llega,
tú eres torrente que empieza,
pero las aguas de ambos
nacen de la misma tierra,
de la misma fuente en la altura
que alimenta la nieve eterna.

Tus cantos serán mis cantos
aunque el acento sea nuevo,
tu risa tendrá mi risa
y viviré en tu recuerdo.
Cuando mires a tus hijos
los miraré yo también,
pues es la misma mirada
con que siempre te miré.
Cuando les digas: te quiero,
yo también se los diré
pues son las mismas palabras
que a tu lado musité.

Tafira Alta, 2 de abril, 1986.

Estas palabras me las dedicó mi padre cuatro meses antes de mi boda con Romano Brusini.

Hoy, físicamente, no tengo a mi lado a ninguno de los dos pero las huellas que dejaron en mi corazón permanecerán para siempre, el camino que ellos trazaron inspirará mis pasos, sus palabras fortalecerán mis convicciones, el ejemplo de sus vidas iluminará la mía.

La Fundación Canaria Carlos Guillermo Domínguez Hernández es una realidad gracias a ellos y a las nuevas vidas cuyas aguas se funden con la nieve eterna.

Mercedes Domínguez
Presidenta FCCGDH

Biografía digital financiada por Cabildo de Gran Canaria

Descargar Biografía en estos formatos:

PDF