La proximidad a la calle Triana, una de las principales arterias comerciales y culturales, añade un valor especial a la ubicación del edificio, que se integra en el corazón de una de las áreas más vibrantes y llenas de historia de la capital grancanaria.
Se trata de una calle-paseo, en la que destacan su amplia sección y las líneas de árboles de porte, con amplias zonas peatonales y calzada central rodonal, que han sido objeto de renovación recientemente.
Antonio y Enriqueta siempre acogieron entre las paredes de su casa a familiares que venían de paso de otros municipios de la isla y pasaban la noche en la ciudad, especialmente de Arucas, donde habían nacido. Para sus familiares mayores fue un hogar en el que vivir y compartir, también para sus hijos. Siempre vivieron para los demás, con generosidad y honestidad.
Parte de la producción literaria (1956-1973) de Carlos Guillermo se forja entre las paredes de su despacho del primer piso de la calle San Bernardo a la sombra de los laureles de indias que, como testigos del tiempo y desarrollo de esta ciudad del atlántico, hoy son espectadores de la labor de la Fundación Canaria Carlos Guillermo Domínguez. En el estudio fotográfico, al finalizar la jornada laboral, se ensayaban las obras de teatro que Carlos Guillermo Domínguez puso en escena en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria. El autor es Premio Nacional de Teatro en 1956.
La configuración del espacio conocido popularmente como plaza de San Bernardo tiene su génesis en el s. XVI, tal como queda reflejado en el levantamiento que el ingeniero Leonardo Torriani realiza en 1588 por orden del rey Felipe II, con el objetivo de tener una idea real de las ciudades de Ultramar en las Islas Canarias.
En este plano podemos ver que la plaza se encuentra lindando con el convento de San Bernardo derrumbado en 1868, en el límite norte de la ciudad construida. A partir de aquí hasta la muralla se encontraban los terrenos agrícolas denominados las “Huertas de San Telmo”.
En áreas con una estructura urbana consolidada es bastante complicado encontrar nuevos espacios libres, sin embargo, las dimensiones del espacio de la calle San Bernardo ofrece la oportunidad de delimitar una actuación de gran significación para la ciudad, ya que por un lado reflexiona sobre la memoria histórica de la ciudad rescatando el uso original de este espacio, y por otro lado reflexiona sobre los valores de futuro de este ámbito ya que es poseedor de calidad paisajística y arquitectónica; una peculiaridad que le confiere la capacidad de generar ciudad y ciudadanía al funcionar como ámbito de centralización (peatonalización) fortaleciendo el valor social y la calidad de vida de los habitantes de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.